Accueil Date de création : 13/02/07 Dernière mise à jour : 19/10/11 03:44 / 2 articles publiés

EL ESPANTO DE LA CALA MANZANERA  posté le jeudi 29 novembre 2007 00:12

Blog de pascallauwers :MOTS À LA MER pierres-rêves de Pascal Lauwers, EL ESPANTO DE LA CALA MANZANERA

Mi cuerpo era puro como una cantata de Bach. Soy y he sido siempre bella. Tan bella que he sido deseada, cortejada  y amada por un hombre que me prometió castillos. Me ofreció un castillo verde y otro rojo, azul, rosa, naranja, violeta y de sutiles matices. Levantó para mi un anfiteatro clásico y una escalera monumental por la cual se llega al mar cabalgando en la cresta de las olas. A mitad de la escalera dibujó un cuadro de piedra que permite a través de su circulo interior a cualquier paseante transformarse en pintor, fotógrafo o poeta. Mi amante era adulado como un torero famoso o una inmortal folclórica. Fue arquitecto predilecto de Valéry Giscard d’Estaing.  

Hace miles de años que soy bella. Mis acantilados altivos cuentan la historia de tiempos más remotos aún, en que había mares tropicales llenos de peces de todos los colores, esponjas, medusas, corales, algas, foraminíferos que parecían monedas, moluscos, tiburones y erizos de mar. También hubo terremotos, volcanes, cataclismos e inundaciones. Tiempos terribles en que surgían montañas y se abrían nuevos océanos.  

Hoy todo parece tranquilo, pero nunca me he sentido tan mal. Mi amante me abandonó. Mis castillos casi desaparecen entre tanta construcción especulativa. Por mi escalera bajan de noche mercaderes de la muerte. Ocupan mi último regalo, la piscina de agua de mar. Hoy es una ruina decaída, perdió su sortilegio y solo ha ganado cristales rotos, preservativos usados, compresas, latas de refrescos oxidadas, botellas de cerveza de litro de los borrachos nocturnos y restos de bocadillos, gusanos y anzuelos de los pescadores matinales.  

Nunca me he sentido tan mal. Desaparecen poco a poco los erizos de mar, negros y violetas, los pepinos de mar, azulados y grises, mis cuidadores los más íntimos, los que devuelven la claridad de mis aguas, que algunos comparan con el lejano Caribe. Las madrigueras de los pulpos se vacían. Las cuevas de las morenas quedan desiertas. Me violan repetidamente por intromisión en mis entrañas de fluidos llenos, no de vida, como en el caso de la violación de un ser humano, pero sí de muerte.   

¿No es la muerte lo que arrastran estas aguas grises, turbias, corruptas y nauseabundas vertidas por la mano del hombre?. ¿No es veneno lo que brota al final del camino y mancha de opacidad mal oliente una hermosura divina?. ¿Qué es entonces?. ¡Quiero saber! He sido bella durante miles de años, incluso antes de la aparición del género humano. Existiré después de su desvanecimiento de la faz de la tierra. ¿Qué historia desvelarán  mis sedimentos?. ¿Recuerdos de basura, envenenamiento, extinción de vida y violación?...   

© Pascal Lauwers Calpe 2004

 

lien permanent

« v i o l é e s » sur une corde à linge  posté le mercredi 14 février 2007 16:25

 

« Trois mots maigres et pâles, si pâles. Les sept lettres ressortaient à peine sur la blancheur des draps. »

Erik Orsenna.

 

 

 

J'ai claustré dans l'invisibilité des esprits, les lettres qui composent le Nom, pour qu'on ne puisse plus en son nom massacrer des créatures.

 

Je me suis défait, sur le rivage d'une mer fermée, de lettres lestées de plomb, qui me charriaient d'abîme en hébétude.

 

J'ai ramené du plus profond de l'absurde des mots logiques, cohérents et affranchis.

 

J'ai pris dans les filets de ma curiosité des lettres occultes, celle des mots de l'autre, de l'étranger, et donc suspectes. 

 

J'ai protégé de mes mains des mots surannés, tombés en déchéance, voués au pilori.

 

J'ai marqué avec rage sur une page noire des mots qui n'ont pas droit d'être et y ai mis le feu.

 

J'ai supprimé d'un coup de gomme des lettres bornées, triviales et cocardières.

 

J'ai mis en forteresse de nobles assassines, violentes de naissance, sanguinaires par jeu.

 

J'ai passé beaucoup de nuits avec des mots infidèles, qui toujours au réveil, bien sûr, m'abandonnaient.

 

J'ai essayé de maîtriser les mots d'espaces vierges, ai compris l'aberration de ma démarche, m'en suis repenti en ouvrant la cage aux lettres.

 

Et, songeant que le soleil les réconforterait,  j'ai pendu sur une corde à linge des lettres innocentes et tristement plurielles. Noyées de silences et de brutalités. Enflées d'épouvantes, peut-être d'impitoyable lignage.

 

 

© Pascal Lauwers

 

 

lien permanent
ouvrir la barre
fermer la barre

Vous devez être connecté pour écrire un message à pascallauwers

Vous devez être connecté pour ajouter pascallauwers à vos amis

 
Créer un blog